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AMELIA PALACIOS

amelia@ameliapalacios.com

 

 

AMELIA PALACIOS   (Pontevedra, España, 1986)

 

Artista plástica. De vinculación temprana al mundo del arte, encuentra en su familia maestros y referentes en pintura, diseño y arquitectura.

 

En 2004 se traslada a Madrid para estudiar arquitectura en la Escuela Técnica Superior (ETSAM). En paralelo, desarrolla su formación artística participando en talleres y encuentros de pintura, grabado, transferencia, monotipia, libros de artista, video-creación, fotografía, arte y naturaleza, gestión cultural…

 

Expone su obra con regularidad desde el año 2003, en muestras individuales y colectivas, en España y Portugal. Sus trabajos forman parte de varias instituciones y colecciones privadas.

 

Desde 2014 reside y trabaja en O Porto.

 

En 2015 comisarió la exposición antológica de Alex Vázquez en el Museo de Pontevedra y realizó, junto a él, varios workshops de pintura para niños.  En 2016 comisarió la exposición "Quatro olhares no infinito" en la Galería Baganha de O Porto.

 

Ha sido reconocida en varias ocasiones: Premio ÑH de Diseño Periodístico, por sus ilustraciones para la revista del Diario de Pontevedra, Certame Novos Valores, Certame de Pintura Antonio Quesada.

 

 

 

La obra de Amelia rezuma belleza y verdad, el misterio y el descubrimiento de una manera única de conformar su sueño y su realidad a través de lo que llamamos arte; arte más intuido que instituido, en este caso.

 

Amelia es una artista de vocación, una mujer emotiva que respira la inspiración de lo interno y rezuma pasión por lo bello y lo que le emociona. Su manera de expresarse con ese lenguaje de poco color y mucho tacto es sencillamente mágica, un privilegio que nos descifra a la vez su genio, su bondad y su ternura.

 

Y aunque su obra parezca ambigua o simple, a mí me sugiere autenticidad, belleza pura; una obra que habla sola -o a solas- con el silencio, que duele y que cura, que se cose y descose al mismo tiempo. Mariposa de luz, en fin, que surge de la crisálida más interna de su propio ser. Un ser que intenta conocerse y asirse a lo inasible para volar de un horizonte a otro horizonte, de una forma a otra forma, de la perenne fugacidad a la inmovilidad -aparente- del cuadro.

 

Pedro Burgos Montero

   

    

    

    

    

    

    

 

   

    

    

    

   

    

    


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